Reacciones Fisicas en el Ayuno

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Reacciones Fisicas en el Ayuno

Pasado un número de horas en ayunas superior a lo que es habitual, comienzan a aparecer determinadas reacciones a nivel físico. Veamos cuáles pueden ser, qué significan, cómo se manifiestan, qué duracion suelen tener y algunos consejos para mitigarlos.

Dolor de espalda:
Debido a la eliminación de toxinas en el intestino grueso, el dolor de espalda se puede incrementar. Los vasos sanguíneos que extraen nutrientes del colon se encuentran muy próximos a los nervios de la espina dorsal. La bioquímica utilizada en el catabolismo irrita los nervios.
El dolor de espalda a menudo disminuye después de la eliminación de toxinas. Realizar un enema sería el mejor remedio.
Halitosis:
Los desechos, en su camino hacia el exterior, pasan por los pulmones que también son órganos de eliminación. El incremento de la actividad depuradora hace que aumente el mal aliento, así como la sensación de sequedad y lengua pastosa. Se trata de un síntoma sin mayor trascendencia, que se puede combatir cepillándose dientes y lengua, seguido de enjuagues bucales.
Llagas:
El incremento de bacterias en las cavidades interdentales y de residuos en la lengua pueden causar llagas. Para detenerlas, se recomienda hacer gárgaras diariamente con agua y sal marina o, aunque más doloroso, aplicando la sal directamente en la llaga.
Resfriados y virus:
Durante el ayuno aumenta la mucosidad en tanto que vía de eliminación de toxinas Esta mucosidad, que atrae a los virus, unida al mayor flujo de toxinas en la sangre (debilitación del sistema inmunológico), hace al cuerpo más susceptible a los resfriados e infecciones virales. La mejor manera de combatirlo es seguir con el ayuno hasta eliminar las mucosidades por completo. También ayuda reducir la cantidad de líquidos y tomar jugo de limón.
Mareos:
Durante el ayuno, el corazón, que puede descansar al máximo, bombea más lentamente y se reduce la tensión arterial. Es posible que, por falta de movimiento, el cerebro no reciba la cantidad de oxígeno suficiente, provocando mareos e incluso desmayos. Es importante respirar profundamente antes de incorporarse tras estar sentado o tumbado, a fin de aumentar la oxigenación y mejorar la circulación cerebral.
Vómitos / diarrea:
Los jugos de fruta tienen un efecto laxante, más pronunciado después del ayuno de agua. El organismo humano, guiado por el instinto somático de autocuración, elimina las sustancias tóxicas del duodeno, principalmente en forma de vómitos. Si bien es menos frecuente que lo haga mediante diarrea (de hecho, la mayoría de veces desaparece la necesidad de defecar), se pude recurrir a enemas para detenerla y aplicarse vaselina para el ardor rectal.
Cefalea:
Otra de las manifestaciones habituales de la eliminación de toxinas es la contracción de los músculos del cuello y hombros, origen frecuente de dolores de cabeza y tensión muscular. Dar masajes en la zona del cuello y de los hombros ayudarán a aliviar la tensión. Si los dolores son agudos, se pueden tomar analgésicos.
Contracturas:
La contracción de los músculos no sólo afecta a la zona superior del cuerpo, sino que se extiende, incluso con mayor frecuencia, a las piernas, ya que allí se acumulan las toxinas. Masajes, baños calientes, estiramientos y ejercicio ayudarán a liberar toxinas y relajar la musculatura.
Náuseas:
En algunos casos, debido a la sobrecarga tóxica en el hígado, la secreción de bilis puede llegar al estómago. Para diluir esa bilis y prevenir las náuseas, es bueno beber agua o jugo de zanahoria.
Nerviosismo:
En los primeros días del ayuno la glucosa se dirige principalmente al sistema nervioso central. Cuando el aporte comienza a declinar, se desencadenan una serie de mecanismos de compensación. El más importante es el aumento de la actividad del sistema nerviososimpático, cuyo resultado es un incremento de la liberación de catecolaminas. Baños calientes o paseos al aire libre pueden aliviar la tensión.
Problemas en la piel:
Con independencia de la regeneración celular en los tejidos superficiales, la piel puede volverse más grasosa, a lo que puede sumarse la aparición de granos, erupciones, forúnculos o eczemas. Todos estos síntomas desapareceran al cabo de los días, una vez limpio de mucosidades y toxinas, dejando una piel mucho más suave y pura.
Cansancio generalizado:
Gracias al ayuno, los órganos internos recuperan su energía. Además, se reactiva la actividad y el rendimiento intelectual. Por contrapartida, la musculatura exterior se debilita sensiblemente. Es por ello que el cansancio físico sea uno de los síntomas más comunes y que el descanso sea uno de los factores indispensables a observar en los días de ayuno. Si se llega a sentir un agotamiento excesivo, pueden tomarse o incrementar la cantidad de jugos dulces, como el de melón y de zanahoria.
Debilidad bascular e hipoglicemia:
El exceso de toxinas en sangre y un descenso pronunciado en los niveles de azúcar pueden debilitar al corazón. En personas de por sí frágiles, es aconsejable evitar riesgos incorporando plátanos, aguacates y espirulina en su dieta de ayuno, ya que así se paliará ese déficit de glucosa. El alto contenido en calorías de estos alimentos retarda la intensidad de la desintoxicación, pero gracias a su facilidad de digestión, el cuerpo puede dedicar su energía ala limpieza
Poblemas renales:
El filtraje de toxinas desde el riñón puede irritar este órgano, especialmente si ya se encontraba en mal estado. En estos casos, no se debería ayunar por períodos superiores a 3 o 5.
Sensibilidad hepática:
En personas con el hígado debilitado, el ayuno depurativo se debe efectuar por etapas para evitar complicaciones: comenzando con ayunos breves y, poco a poco, ir incrementando su duración. Una tipología de ayuno especialmente beneficiosa para el hígado es una combinación de jugos vegetales con limón y remolacha.

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