El ayuno de jugos

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Ayunos de jugos

El ayuno de jugos se puede dividir en dos ramas o modalidades: el ayuno de zumos, donde se beben zumos de frutas naturales; y el ayuno de vegetales, donde se pueden ingerir jugos de vegetales o caldos de verdura frescos.

La principal característica de este tipo de ayuno es que, gracias a la facilidad de asimilación de los alimentos ingeridos, nuestro cuerpo sólo va “gastar” una mínima parte de sus funciones en procesos digestivos.

Estas dos modalidades permiten mantener una cantidad de nutrientes suficiente, de modo que no experimentaremos la misma sensación de cansancio o falta de energía que con el ayuno de agua. Por tanto, podríamos decir que se trata de una forma de ayunar (en la mayoría de los casos) compatible con la actividad cotidiana.

El ayuno a base de jugos ofrece una forma de mejorar la salud, depurar el organismo y aumentar la vitalidad. El aporte nutricional de los jugos frescos ayuda al cuerpo a sanar, restituir y desintoxicar productos de desecho. Incluso en ayunos cortos podremos apreciar notables beneficios y una mayor sensación de bienestar.

A pesar de que este tipo de ayuno sea un poco menos intenso que otros, eso no debe considerarse como un inconveniente. De hecho, para muchos profesionales de la salud, el ayuno de jugos es la única modalidad de ayuno recomendada, ya que es menos “agresiva” que el ayuno de agua, con el añadido de que proporciona vitaminas, minerales y enzimas fácilmente asimilables por la sangre sin sobrecargar el sistema digestivo. Es una manera suave y asequible de iniciarse en el ayuno terapéutico, tanto para descubrir sus propiedades purificadoras y curativas, como para notar sus beneficios psicológicos.

Se recomienda, por lo general, prolongar este tipo de ayunos hasta 30 días, un plazo de tiempo que suele bastar para obtener la depuración necesaria a nivel de regeneración celular y de curación de patologías.

Debido su potente naturaleza, es conveniente diluirlos con agua en una proporción de 1/4 (1 parte de agua por 3 de jugo). Entre 3 y 5 vasos es la cantidad diaria recomendada, siempre acompañada de unos 2 litros de agua. Un par de tazas de té de hierbas suele ser otra de las recomendaciones en este tipo de ayuno.

En personas con patologías, como hipoglicemia, diabetes, hipotiroidismo o disfunciones renales, es aconsejable ingerir, entre zumo y zumo, porciones sólidas de frutas con una cierta densidad, como el plátano. Aunque reducirá la velocidad del proceso depurativo, esto permitirá mantener los niveles de azúcar.