El Ayuno preventivo > Factores de riesgo

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Ayuno preventivo

“Antes de que aparezca el presagio es fácil tomar medidas preventivas. Lo que todavía es blando se derrite fácilmente. Lo que todavía es pequeño se dispersa fácilmente. Ocúpate de las cosas cuando aún están formándose, ordena las cosas antes de que reine la confusión.”

Tao Te King
Obesidad incipiente
En personas con una obesidad leve por motivos de sobrealimentación, pueden bastar los ayunos de corta duración y unos hábitos adecuados (nutrición, ejercicio físico). En otros casos, como obesidad mórbida o sobrepesos de otra naturaleza (genética, endocrina, retención de líquidos, bulimia) es necesario asegurarse si el ayuno es una práctica apropiada.
Arteriosclerosis
Además de disminuir los factores de riesgo, ayuda a combatir enfermedades derivadas, como las insuficiencias cardíacas.

Coagulación de la sangre
El incremento de la actividad fibrinolítica durante el ayuno favorece la eliminación de coágulos en el corriente sanguíneo y previene la aparición de trombosis y embolias.

Inicio de diabetes
En personas con tendencia a niveles altos de azúcar, previene la aparición de la diabetes insulino-no-dependiente.
Colesterol y triglicéridos
Las grasas del organismo se degradan y se reabsorben los depósitos de colesterol en las arterias.
Sedentarismo y otros malos hábitos
Gracias al profundo efecto sobre todos nuestros procesos neuropsicológicos, ayunar facilita la adquisición de unos hábitos saludables y nos conciencia y ayuda a prevenir la caída (o recaída) en aquellos que no lo son.

Envejecimiento prematuro y enfermedades degenerativas
El ayuno practicado de forma periódica ralentiza los procesos de envejecimiento y degeneración y expulsa los materiales tóxicos que generan múltiples enfermedades degenerativas (incluido el cáncer)

Hipertensión arterial
Mediante la reducción del tono simpático y secreción de adrenalina, volumen circulatorio, lípidos sanguíneos, hialinosis capilar, el tono de los vasos periféricos y la tensión emocional.

Amiloidosis
Gracias a la reducción de los niveles de sodio e insulina, al reposo de la actividad digestiva y del sistema inmunológico, a la eliminación de grasas y la adaptación del sistema neurovegetativo; y a la disminución de la presión arterial y del ácido úrico.

Enfermedades reumáticas
Con la reducción de peso, se descongestiona el espacio articular, aumenta la descarga metabólica y aumenta el consumo de oxígeno, mejora la microcirculación y las contracturas musculares.